sábado, 6 de julio de 2019

Expertos | Cómo prevenir pérdidas por deterioro de activos en hiperinflación

Por: Roberto Salaverría

En el ámbito de las Normas internacionales de contabilidad (NIC NIIF- VEN NIF), el elemento de los estados financieros, los activos, se definen como “un recurso controlado por la entidad como resultado de hechos pasados y del que se espera obtener en el futuro beneficios para la entidad y que el costo se pueda medir de forma fiable.”(Subrayado nuestro).
Esta generación de ingresos futuros se materializa a través de la venta o uso del activo. Cuando esta entrada de beneficios futuro se ve cuestionada, la Norma invita a evaluar el deterioro.
El deterioro financiero de este elemento podría entenderse, entonces, como la incapacidad total o parcial que experimenta un activo de generar beneficios económicos futuros en un momento determinado.
La normativa en cuestión desarrolla el concepto de deterioro en los activos presentes en el Estado
de Situación Financiera de rubros principales así:
DETERIORO DEL INVENTARIO (NIC 02)
Inventarios “hace referencia a los siguientes elementos: activos para ser vendidos durante el curso
normal de las operaciones, activos que se encuentran en proceso de producción para dicha venta,
y activos que se mantienen como materiales o elementos accesorios destinados a ser consumidos
en la producción de los bienes o servicios.
El costo de las existencias incluye todos los costos derivados de la compra, los costos de transformación y otros incurridos. Se valoran al menor entre el costo de adquisición y el valor neto realizable (Precio estimado de venta menos los costos estimados para su venta y terminación).
Si por alguna razón interna o externa (tecnológica, condiciones de mercado, obsolescencia, daño físico, rechazo del producto, etc.), se rebaja el valor de las existencias, se reconoce una pérdida hasta el valor neto realizable. Esta diferencia es un deterioro del valor.
DETERIORO DE LA PROPIEDAD, PLANTA Y EQUIPO (PP&E) (NIC 36)
El valor de un activo se deteriora cuando su importe en libros excede a su importe recuperable (el mayor entre su valor razonable menos los costos de venta y su valor de uso).
Como percibimos, el activo genera ingresos futuros por su uso o por su venta. Cuando utilizamos el activo estamos evitando erogaciones por el servicio que nos presta (valor de uso), cuya depreciación es el gasto asociado a ese ingreso. Si no usamos el activo, pero podemos recuperar su valor a través de su venta (valor recuperable), esto también genera beneficios económicos futuros.
Luego, se deteriora un elemento de PP&E cuando no lo estamos usando en la operación y no tenemos en el mercado donde opera la entidad comercial a algún interesado en adquirirlo.
La Norma enumera algunos indicios externos e interno de deterioro:
– Un cambio adverso significativo, ya sea tecnológico, económico o en el entorno legal en
el que opera la entidad o empresa.
– El importe en libros de los activos excede su valor de mercado.
– Obsolescencia o daño físico que afecte al activo.
– Cambios significativos que afecten al activo, como planes de reestructuración o eliminación de ciertas actividades (así como inactividad del activo).
– Proyecciones que muestren resultados insignificantes de activos o unidades de negocio.
DETERIORO DE INSTRUMENTOS FINANCIEROS (NIC 39)
Básicamente un activo financiero es cualquier activo que se presenta como: efectivo, un instrumento de patrimonio de otra entidad, un derecho contractual de intercambiar y/o recibir efectivo, o cualquier otro activo financiero de otra entidad o un contrato que puede ser o será liquidado en acciones de la propia organización, como efectivo, cuentas por cobrar, inversiones en títulos valores a valores de mercado con efectos en resultados, etc.
Estos activos también pueden deteriorarse. Una perdida por deterioro en instrumentos financieros se contabiliza cuando existe evidencia, como resultado de sucesos que supongan que el importe contabilizado sea mayor que el importe recuperable estimado.
Son ejemplos de evidencias:
– Dificultades financieras significativas del emisor.
– Incumplimientos, impagos o retrasos del deudor.
– Renovaciones motivadas por dificultad financiera del deudor.
– Probabilidad de suspensión de pagos, quiebra, etc.
DETERIORO Y LA SITUACIÓN ACTUAL DE VENEZUELA
Establecidos los conceptos anteriormente desarrollados, nos damos cuenta que en estos momentos en Venezuela tenemos una situación sumamente crítica con este tema.
Como sabemos, en NIC NIIF, VEN NIF debemos reconocer la inflación en los estados financieros, usando para ello un Índice de Inflación razonable y reconociendo el resultado monetario, haciendo uso del recomendado superávit por revaluación, si aplica, para compensar pérdidas acumuladas y sincerar activos a valores de mercado.
Venezuela se encuentra sumergida en una depresión económica sin precedentes, con un nivel hiperinflacionario muy serio, que afecta el uso, valoración y realización de los activos y que, una vez obtenidos estos estados financieros a valores constantes, ajustados por inflación, debemos verificar, entre otras situaciones importantes en la operación de la entidad o empresa, las siguientes:
Los Inventarios:
– La factibilidad de ser vendidos al valor presentado en los estados financieros, sino se encuentran deteriorados.
– Si tenemos materia prima necesaria para terminar el proceso productivo, el empaque necesario, los insumos requeridos para manufacturar el producto terminado.
– Verificar la rotación, si son de lento movimiento y el efecto de los costos de almacenamiento.
– Últimamente, dado la caída del consumo, verificar obsolescencia o vencimiento.
La propiedad planta y equipo:
– Cotejar si los activos se están utilizando a su capacidad normal. Actualmente resultan muy frecuentes las reestructuraciones, paradas de líneas de producción, y el desarrollo de capacidades de empaques más pequeñas.
– La existencia de activos inactivos, aunque en perfecto estado, que podrían estar deteriorados.
– Si el valor de uso del activo es inferior al registrado contablemente y, de ser así, si es posible recuperar su valor a través de la venta.
De los Instrumentos financieros:
– Considerar si la Cartera pendiente será cobrada en su totalidad, o si existen desaparición del cliente o cierre de operaciones, retrasos importantes.
– El efectivo en bancos se encuentran en instituciones con solvencia financiera.
– Que los instrumentos en moneda extranjera estén valorados adecuadamente y en posesión de clientes e instituciones que garanticen el pago de estos montos.
– Medir si las Inversiones a corto plazo serán recuperadas al valor de mercado.
Otros activos monetarios o no monetarios:
– Las inversiones permanentes en empresas, relacionadas o no, están amparadas por un patrimonio solvente.
–  El Impuesto diferido activo será utilizado para pagar menos ISLR.
– Obras ejecutadas y no facturadas, su recuperación.
EN CONCLUSIÓN
Durante de la auditoria de estados financieros es importante percibir y revisar los indicios de deterioro de todos los activos revisados. La preparación de los valores reexpresados, aun considerando un índice de inflación razonable, requiere validar que la entidad, dada la realización de sus activos, pueda generar pérdidas importantes que alcancen descapitalizarla.

El autor es docente especializado y consultor financiero

Expertos | Estabilización marginal: de la hiperinflación a la inflación residual galopante

Por: Francisco J. Contreras M.

Desde el mes de enero de 2019 la emisión irresponsable de dinero ha reducido su crecimiento desde 124% hasta una proyección del 3% durante la primera semana de junio 2019. Por otra parte, se mantiene una contención de la expansión secundaria de dinero mediante el uso intenso del encaje legal y por el encarecimiento y racionamiento del crédito bancario, de allí que la velocidad de crecimiento  mensual de la liquidez monetaria haya disminuido de 75% en enero 2019, a una proyección de junio 2019 de 5%.
No hay dudas que es probable la salida del estado hiperinflacionario (más de 100% anualizado) a uno de inflación residual galopante (menos de 50% anualizado).
Por otra parte, el canje de materia prima, insumos, partes y piezas para el sector agrícola por cupos de producción a precios irrisorios ha decaído al punto que la distorsión entre los mercados negros y los formales se ha reducido. El sector de pequeños y medianos productores agrícolas está en una prospectiva de sostener su producción con recursos propios (a pulmón limpio en el argot del campo).
En variadas empresas manufactureras del estado Carabobo relacionadas con la producción de alimentos y bebidas la escena se repite. La Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundee), se está quedando sin oficio, pues las compañías sobrevivientes organizadas disponen de una cultura de manejo de costos, volumen y precios que les ha fortalecido desde la adversidad, se sostienen, mantienen sus instalaciones y equipos con unos niveles de uso de la capacidad instalada entre 10% y 15%.
En esas condiciones un gobierno con algo de sensatez tomaría decisiones. Abiertamente liberaría al mercado de la asfixia regulatoria, pues sin financiamiento deficitario por emisión de dinero, su supervivencia depende de la recaudación tributaria de una economía en terapia intensiva.
No es necesaria la devastación de la China de Mao para concluir en una gobernanza de economía capitalista de mercado con contrapesos de poder. La corrupción debe ser vista de otra manera en el país, no como un asunto según el cual la gente es mala o buena y hay que exterminar a los malos, sino que se debe restablecer una institucionalidad que casi elimine los alicientes para la perversión aun cuanto todos en el fondo tengamos algo de ruindad moral.
Todo mejoraría más si eliminara la dolarización deforme de la economía,  y si se la asumiera de una vez por todas de manera plena.  El autor es economista. Profesor del Doctorado de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de Carabobo.

La dolarización crece en la nómina de las empresas

La economía venezolana se ha ido dolarizando de manera informal al punto que parte del sueldo o del paquete salarial de los empleados del sector privado se paga en moneda dura, ante el avance desmedido de la hiperinflación que erosiona el valor del bolívar.
Como en cualquier proceso hiperinflacionario, las personas empiezan a desprenderse rápidamente de la moneda local para hacerse de dólares y tratar de preservar ese activo.
El escenario no es el de hace un año cuando las grandes empresas otorgaban bonos en divisas a sus empleados de altos o medios cargos. Ahora, asistentes, secretarias e incluso hasta personal obrero perciben parte de su sueldo o una compensación en moneda dura.
El pago se hace en divisas, pero el registro contable de este costo se lleva en bolívares, al tipo de cambio oficial que hasta ahora sigue siendo el Dicom, dice Miguel López, director ejecutivo de Consultoría contable y financiera de EY Venezuela.

Ejecutivos venezolanos destacan necesidad de optimizar los procesos de innovación

En Venezuela, los líderes de empresa se desenvuelven en un entorno incierto y cambiante, no solo por las adversas condiciones económicas en las que se mueven sino por el clima político cada vez más tenso. 78% de los CEO del país consultados por KPMG, en una muestra de 50, destaca la necesidad de mejorar y ejecutar procesos de innovación.
Hay que romper paradigmas y sumarse a las tendencias globales que apuntan hacia una mayor competitividad partiendo de modelos disruptivos y que incorporan la tecnología en sus procesos de innovación, coincidieron los ponentes de la tercera edición anual del CEO Outlook 2019 Capítulo Venezuela, presentado este jueves por KPMG, empresa de servicios de auditoría, asesoramiento legal, fiscal y financiero.
En una muestra de 50 CEO de compañías de las áreas de telecomunicaciones, banca, seguros, salud, infraestructura, manufactura y retail, 78% de los ejecutivos resaltó la necesidad de optimizar los procesos de innovación, en tanto que la misma respuesta la dio 70% de sus pares en América Latina y 62% de los CEO a nivel global. mauro velásquez socio lider de Mercado de KPMG
El estudio, realizado entre el 8 de enero y el 20 de febrero de este año, reflejó que 70% de los ejecutivos dijeron ser disruptivos en sus negocios antes que la competencia, dijo Ramón Ostos, socio director de KPMG.
Esto es, más allá de la digitalización, impulsar la transformación de los negocios y enfrentar las amenazas de nuevos actores disruptivos. Cinco de cada 10 de los CEO consultados reconocen que hay otras disrupciones significativas, además de la tecnología, con las que deben lidiar, precisó Ostos.
En tiempos de incertidumbre, la capacidad de reinventarse es fundamental para mantenerse. En ese sentido debe promoverse una cultura organizacional disruptiva orientada a los constantes cambios. El éxito y rentabilidad dependerá de la agilidad con la tomen las decisiones, puntualizó Mauro Velázquez, socio líder de Mercados.
El 48% de los CEO en Venezuela consideran que la agilidad en la toma de decisiones
es la nueva manera de hacer negocios.
Para lograr la disrupción y la innovación, la resiliencia es un elemento determinante. Velázquez indicó que al preguntar por la principal estrategia para lograr una organización resiliente, la protección del core business ocupa el primer lugar con 34%, la disrupción del mercado aparece con 32% y la rapidez para adaptarse a los ecosistemas de negocio con 30%.
En general, los ejecutivos de empresas deben impulsar una reinvención digital en toda la organización con la construcción de resiliencia cibernética, promover el uso de la tecnología y
capacitar a la fuerza laboral. La capacitación de los colaboradores en competencias digitales es
vital para mantener a las compañías a flote a largo plazo.
Román Yánez, socio líder de Asesoría, indicó que el estudio arrojo que 70% de los CEO indicaron que capacitarían entre 31% y 40% de sus colaboradores en competencias digitales en los próximos tres años. Pero apenas cuatro de cada 10 ejecutivos dan prioridad a invertir en capacitación sobre inversiones en tecnología.

Informe Especial | ¿Es realmente necesaria la factura en divisas?


Mucho se ha escuchado sobre la posibilidad de facturar en divisas ante el incremento de las transacciones en moneda extranjera en la economía venezolana. Aún en medio del control de cambio su uso fue normado hace algunos años, pero ¿necesita su empresa facturar en dólares?
El tema se ha mantenido en el tapete durante 2019 y con más fuerza en junio. La convivencia de dos o más monedas en el país, aunque prevalezca el dólar como la divisa de preferencia, es evidente desde hace algún tiempo.
A partir de los apagones de marzo, cuando el país quedó prácticamente paralizado en su totalidad por las prolongadas fallas en el suministro de energía, se ha vuelto más común el pago en divisas en los distintos comercios de todo el territorio nacional.
Existe de facto una dolarización de operaciones. La impone el mercado visto que el gobierno de Nicolás Maduro no tiene la intención de atacar las causas de la hiperinflación (las medidas tomadas hasta le fecha para enfrentar la hiperinflación, están teniendo un costo muy alto para la economía real), que ha ido desplazando el uso del bolívar, la moneda de curso legal en el país y de la cual los ciudadanos buscan desprenderse rápidamente.
El control de cambio se flexibilizó en agosto de 2018 y las sanciones de EEUU al gobierno de Maduro han llevado a las autoridades a incorporar a los bancos a la intermediación cambiaria.
En el Informe Privado de Aristimuño Herrera & Asociados en esta semana explicamos cómo enfrentar la factura en divisas y cuáles son las limitaciones legales sobre esta materia.
Los invitamos a suscribirse al Informe Privado para estar al día con la dinámica económica del país y las tendencias que la mueven. Si desea conocer más acerca de este y el resto de nuestros productos y servicios de consultoría, le invitamos a consultar nuestros planes de suscripción para que pueda seleccionar el más adecuado a sus necesidades y así empezar a disfrutar todos los viernes, de esta información de alto impacto para los hombres de negocios.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Hiperinflación: Arma imperial (IV) Argentina, 1988

Por: Pascualina Curcio
“Quienes tienen menos de cuarenta años de edad quizá no lo recuerden, pero el precio del dólar en el mercado paralelo era una información que aparecía muy frecuentemente en la tapa de los diarios y se encontraba destacada entre las series estadísticas que actualizaban diariamente las publicaciones especializados en economía y finanzas.

Domingo Cavallo, 2011. Exministro de economía de Argentina (1991-1996) Los argentinos también padecieron lo estragos de la hiperinflación. Durante la década de los 80´y hasta principios de los 90´, los precios aumentaban de manera acelerada y sostenida. A 4.924% llegó la inflación el año 1989 y a 1.344% en 1990. Los precios comenzaron a registrar aumentos a partir del año 1983, lo que coincide con la llegada al poder de Raúl Alfonsín, quien se desempeñó como presidente de la Nación Argentina durante el período 1983-1989. Durante su gobierno debió enfrentar elevados niveles de precios, los cuales trató de enfrentar con distintos planes, el primero de ellos, el Plan Austral de junio de 1985 mediante el cual se cambió la denominación monetaria del peso argentino al austral y se congelaron todos los precios de la economía. Si bien el Plan Austral permitió detener la escalada inflacionaria durante 1985 y 1986, los precios comenzaron a aumentar nuevamente en 1987. En 1988, Alfonsín implementó un nuevo plan, el Primavera, que tampoco logró detener la inflación, por el contrario, en 1989 se registró el primer episodio hiperinflacionario.

Fuertes presiones por parte de la población, explicadas entre otras razones por la situación económica, caracterizaron esos años. Entre las medidas económicas, se implementó el Plan Alimentario Nacional (PAN) para paliar los efectos de la hiperinflación. Consistía en la distribución, a nivel de municipios, de cajas de comida que incluían leche, harina de maíz, de trigo, pasta, arroz, frijoles, aceite y carne enlatada. Otro plan se puso en práctica en agosto de 1988, el Primavera, cuyo principal objetivo también era contener la inflación. Se decidió no congelar los precios sino llegar a un acuerdo con las empresas. Entre las acciones emprendidas resaltamos la liberación del mercado cambiario en febrero de 1989.



Dada la situación política, Alfonsín decidió adelantar las elecciones presidenciales para el 14 de mayo de 1989. Debieron haberse celebrado el 10 diciembre del mismo año. En vísperas de las elecciones sucedieron manifestaciones y saqueos a supermercados, pero además se registró un aumento muy acelerado de los precios. De hecho, el primer episodio hiperinflacionario se registró antes y durante los comicios], en mayo, junio y julio de 1989 los precios variaron 78%, 114%, 197% respectivamente. El periódico especializado en economía “Ámbito financiero” en un artículo publicado el 15 de diciembre de 1989, titulado “El país entró en la era de los golpes de mercado en lugar de los antiguos golpes de Estado que hacían los militares”  mostró la nueva modalidad para derrocar gobiernos, relacionada con la manipulación de variables macroeconómicas y de los mercados.

Al respecto, Adamovsky afirmó refiriéndose a la salida adelantada de Alfonsín de la presidencia:
“se trató de una escalada de precios deliberadamente provocada por los sectores empresariales y financieros más concentrados para poner de rodillas al sistema político. En efecto, la experiencia de la hiperinflación fue tan traumática que desde entonces la sociedad reclamó la estabilidad económica por sobre todas las cosas. En lugar de un golpe de estado se trató de un golpe de mercado, según la expresión que se acuñó entonces. Y en verdad sus efectos inmediatos no fueron del todo diferentes: Alfonsín se vio obligado a abandonar el poder antes del fin de su mandato y entregar la presidencia a su sucesor.” (subrayado nuestro). Desde ese momento fue acuñado el término “golpe de mercado” para referirse a todas aquellas acciones que los poderes económicos emprenden para incidir sobre aspectos políticos. En julio de 1989, Carlos Menen asumió la presidencia de la República. Al igual que Alfonsín debió enfrentar el flagelo de la hiperinflación, para lo cual aplicó políticas neoliberales siguiendo la receta del Consenso de Washington: privatizaciones, liberación de los precios, aumento de los impuestos, especialmente al valor agregado, disciplina fiscal y monetaria y reducción de la cantidad de dinero.

El 27 de marzo de 1991 fue aprobada la ley de convertibilidad, que estuvo vigente durante 11 años y se basó en la restricción de la emisión monetaria en función de la cantidad de reservas internacionales de las que disponía el país. Se trata de un paso previo a la dolarización, en la que se limita la cantidad de dinero a ser emitida, y con ella también la participación del Estado en la economía y en el desarrollo de programas sociales, viéndose obligado al endeudamiento y a la privatización.
Mágicamente y de repente, en cuestión de días, a partir de la convertibilidad se detuvo la inflación. También se había detenido la publicación diaria en las tapas de los periódicos, el supuesto valor de la moneda. Ya no era necesaria la información, ya la economía argentina se había cuasi-dolarizado, dependía de la cantidad de dólares atesoradas en las reservas internacionales, dependía también del endeudamiento externo y las condiciones impuestas por el sistema financiero internacional para su otorgamiento.

Durante los 80´ la inflación se mantuvo en 3 dígitos, con un pico importante en 1984. Siguió así hasta 1991, momento en el que los niveles inflacionarios comenzaron a descender ubicándose en 2 dígitos. Ya para 1992, los precios fueron controlados.

 http://www.15yultimo.com/2018/10/22/hiperinflacion-arma-imperial-iv-argentina-1988/

Paradoja Bolívar-Petro

Por Pasqualina Curcio Curcio
Un error se pudiese estar cometiendo al anclar el bolívar al petro, particularmente por la metodología de cálculo que el equipo económico está empleando para relacionar ambas monedas.
Según el BCV debemos dar 3600 bolívares soberanos por cada petro. Esta relación bolívar-petro se basa en dos variables: 1) el tipo de cambio entre el bolívar y el dólar (60 BsS/US$) y 2) el valor del petro, que para el momento del cálculo (20 de agosto de 2018) se ubicaba en 60 US$, lo que equivale al precio de 1 barril de petróleo. Al multiplicar ambos valores se obtienen los 3600 BsS/petro.
Es el caso que cuando aumenta el precio del petróleo de, por ejemplo, 60 a 100 US$/barril, por una parte se aprecia el petro, y por la otra, la relación bolívar-petro pasará a ser 6000 BsS/petro, lo que resulta de multiplicar el tipo de cambio, 60 BsS/US$ por el nuevo valor del petro, 100 US$/petro. Es decir, debemos dar más bolívares por cada petro, por lo tanto, el bolívar se deprecia con respecto a esta criptomoneda.
Al anclar el bolívar al petro y éste, a su vez, al barril de petróleo, cualquier aumento del precio del hidrocarburo (único bien de exportación de nuestra economía) implicará, paradójicamente, una depreciación del bolívar. El que la moneda nacional se deprecie cuando aumenta el precio del petróleo en un país, que como el nuestro es mono exportador de este hidrocarburo, es por decir lo menos, ilógico.
Adicionalmente, esta metodología de cálculo no resuelve la dependencia de nuestra moneda con respecto al dólar o cualquier otra divisa. Por el contrario, utiliza como segunda variable el tipo de cambio, cuya manipulación política es una de las principales armas de la guerra económica. Así anclado, cada ataque a la moneda incidirá sobre la relación bolívar-petro, legitimando la agresión, incorporándola formalmente a la economía y por tanto, potenciando sus efectos.
Si el tipo de cambio aumenta de 60 BsS/US$ a 200 BsS/US$, la relación bolívar-petro será 12000 BsS/petro (estamos suponiendo que el precio del petróleo permanece en 60 US$/barril). Recordamos que desde el 20 de agosto nos han atacado 266% nuestro signo monetario (lo han llevado de 60 a 220 BsS/US$).
Este error no sería tan mayúsculo si no fuese porque es el bolívar, y no el petro, la moneda de circulación nacional, es la unidad en la que se marcan todos los precios en nuestra economía. La depreciación del bolívar, en este caso con respecto al petro, pero como consecuencia de su supuesta pérdida de valor con respecto al dólar, incidirá sobre los niveles de precio de la economía, generará inflación.
Sumemos a este error, por una parte, el riesgo de la fuga de nuestras divisas al permitir el intercambio de bolívares por petros. Divisas que necesitamos para recuperar las reservas internacionales y por esa vía fortalecer el bolívar.
Por la otra, el hecho de que al autorizar la circulación de las dos monedas a nivel nacional, no solo se cumplirá la Ley de Gresham mediante la cual la más fuerte desplaza a la más débil, sino que adicionalmente, al anclar una con respecto a la otra, por definición competirán, es decir, la apreciación de una depende de la depreciación de la otra, lo que le facilita a Gresham su trabajo. En este caso, el bolívar estará en desventaja. Si se quiere fortalecer el bolívar no debería permitirse la circulación simultánea de ambas monedas. El petro debe quedar exclusivamente como divisa para el intercambio comercial extranjero.
Anclar el bolívar al petro no detendrá la manipulación política del tipo de cambio, por lo tanto, siendo el ataque a la moneda el factor determinante del aumento de los precios generales de la economía, tampoco detendrá la hiperinflación. Al contrario y dadas estas paradojas, el bolívar en lugar de fortalecerse se debilitará.
Es el bolívar el que debemos fortalecer si queremos detener la hiperinflación, no el petro.
Fortalecer el bolívar pasa, por lo menos, por dos medidas: 1) anclar el bolívar directamente a los commodities y no a través del petro; 2) recuperar las reservas internacionales.
  • Anclaje directo del bolívar a los commodities:
Desarrollaremos un ejemplo con números sencillos de manera de explicar el procedimiento de cálculo, luego lo haremos con las cifras reales.
Supongamos que decidimos que la riqueza que servirá para calcular el valor del bolívar es el oro (puede ser el petróleo, los diamantes, o una canasta de ellos). El cálculo dependerá de tres variables: 1) la cantidad de bolívares soberanos que circula en nuestra economía; 2) la cantidad de oro disponible, certificado y monetizado en las bóvedas del BCV; 3) el precio internacional del oro.

 http://www.15yultimo.com/2018/10/29/paradoja-bolivar-petro/